Registro Eléctrico
Un registro eléctrico para pozos de agua es una prueba geofísica que se realiza después de la perforación para medir las propiedades del subsuelo y las formaciones rocosas, usando una sonda que desciende al pozo y envía datos sobre resistividad, potencial natural, radiación gamma y temperatura, entre otros. El objetivo es identificar zonas de acuíferos, determinar el potencial hídrico, evaluar la litología (tipo de rocas), y obtener información para el diseño final y la construcción eficiente del pozo de agua.
¿Qué se mide durante un registro eléctrico?
La sonda utilizada en el registro eléctrico puede medir varios parámetros, incluyendo:
- Resistividad eléctrica:
La capacidad de las rocas y los fluidos para resistir el paso de la corriente eléctrica, lo que ayuda a identificar la presencia de agua.
- Potencial espontáneo (SP):
Mide las diferencias de potencial natural que se producen entre el agua del pozo y la formación rocosa.
- Rayos gamma:
Detecta la radiactividad natural de las formaciones, lo que ayuda a identificar diferentes tipos de rocas.
- Temperatura del fluido:
Se registra la temperatura del agua en la columna del pozo.
¿Para qué sirve?
Los datos recopilados permiten:
- Identificar acuíferos: Localizar las zonas subterráneas que contienen agua.
- Evaluar el potencial hídrico: Determinar la cantidad de agua que se puede explotar del acuífero.
- Determinar el diseño del pozo: Ayuda a definir la ubicación de los filtros y la profundidad de la perforación para optimizar la producción de agua y evitar contaminantes.
- Conocer la estructura del subsuelo: Entender la composición de las capas rocosas, como la presencia de arcillas o la diferenciación entre rocas duras y blandas.
- Evaluar la permeabilidad: Identificar las zonas con buena capacidad de transmisión de agua.
¿Cómo se realiza?
- Se introduce una herramienta especializada (sonda) equipada con sensores en el pozo perforado.
- La sonda desciende hasta la parte inferior del pozo y luego se extrae lentamente.
- Mientras se extrae, la sonda detecta y mide las propiedades eléctricas y físicas de las formaciones rocosas.
Los datos se transmiten a un sistema de recolección, donde se registran y analizan para generar un informe de resultados.








